Fotografía de Guillermo Paiva, delantero de Junior, en el partido contra Deportivo Pereira en Liga.Guillermo Paiva, delantero de Junior, en el partido contra Deportivo Pereira en Liga/Junior-redes sociales.

La victoria del Junior de Barranquilla ante el Deportivo Pereira, 3 a 2 en los últimos suspiros, es de esos partidos que nos quedaran en la memoria como aquel juego vs. América en el 1993 o contra Nacional en 2004 o frente a Tolima en 2018.

Esta última fecha condensó lo que es este equipo de Alfredo Arias a lo largo del segundo semestre de la Liga Colombiana. Es un conjunto que, a pesar de sus evidentes fallas de funcionamiento, tiene una garra y pese a que desperdicia en ciertos partidos incontables goles cantados, ha tenido goles que lo han puesto en la parte alta de la tabla y esta vez con la clasificación asegurada. Al César lo que es del César.

El primer tiempo, incluso el inicio del segundo, fue una muestra de ese equipo tiburón que no convence en el juego. La expulsión, sumada a la lesión de José Enamorado, me hizo recordar la frase del querido y admirado Julio Avelino Comesaña: ‘No hay solución, es mejor no sufrir tanto’; perdiendo 2 a 1 en el minuto 91 con dos hombres menos, era mejor pensar en esas palabras que irse a dormir con frustración.

Pero es justo en esos momentos límite donde emerge el carácter, por eso, la remontada es un acto de pura emocionalidad, de «puro huevo», de actitud por encima de todo. Esa actitud no es una fórmula que haga campeón asegurado a ningún equipo, pero ayuda a corregir errores o al menos, a sumar puntos vitales que salvan hasta a un director técnico.

Ahora, la preocupación se cierne sobre la baja de José Enamorado, no solo por su integridad física, en donde el parte médico habla de una contusión en hombro y cabeza, con evolución favorable, sino por su importancia en la cancha. Él es, sin discusión, el mejor jugador del Junior en este semestre, así hoy más de media Barranquilla tenga presente al ´Tití´ Rodríguez por ser el héroe de la noche.

La otra cara de la moneda disciplinaria es el árbitro Wilmar Roldán. Seis partidos dirigidos al Junior en 2025 y cinco tarjetas rojas, cuatro de ellas en Barranquilla y cuatro en los últimos tres encuentros. Una estadística que, más allá de la polémica, exige una revisión en la cabeza fría de un arbitro FIFA que siempre se hace notar en los partidos de Junior.

Hoy, los hinchas podemos estar felices. Mañana, volveremos a exigir mejor fútbol, porque la clasificación se ha conseguido, pero la sensación de que el equipo aún no convence sigue latente. Esperemos que el partido en Cali ante el América tenga esa garra de los últimos minutos en Barranquilla y se traiga un triunfo ante el equipo que fue nuestro verdugo por la Copa.

Por Víctor De La Hoz

Comunicador social y periodista en formación, de la Universidad Autónoma del Caribe. Aficionado de Junior, la selección Argentina y seguidor de Lionel Messi.

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