Fotografía de Guillermo Celis, volante de Junior, en el partido ante América.Guillermo Celis, volante de Junior, en el partido ante América/Junior-redes sociales.

El empate 1-1 entre Junior y América en Cali, por la segunda fecha de los Cuadrangulares Finales es un nuevo capítulo en la historia de la controversia arbitral y, lo más importante, la reafirmación de que el Junior es un merecido líder de su grupo, por más que la crítica a nivel nacional se empeñe en rebajarle los méritos.

Es cierto que el resultado en el Pascual Guerrero dejó un sabor agridulce, pues el equipo Tiburón, como lo admitió su DT Alfredo Arias, superó en muchos aspectos al América, demostrando una superioridad táctica que, lamentablemente, no se reflejó en el marcador debido a dos viejos demonios que se arrastran desde el ´todos contra todos´, los cuales son el despilfarro de oportunidades claras y una falla puntual en defensa que permitió el gol local.

Junior hizo méritos para llevarse los tres puntos, pero la ineficacia en la definición lo condenó a no sumar de tres ante el equipo que últimamente lo impide.

La discusión mediática posterior al partido se enfrascó de manera casi obsesiva en el autogol de Pestaña que significó el 1-1. No se ha apagado la polémica e histeria nacional en torno a si el balón cruzó o no la línea, una controversia alimentada por la falta de una toma confiable con la que no se cuenta en los cubrimientos de los partidos de nuestro fútbol.

Ya no debe haber discusión, el gol sí fue. La decisión del árbitro fue respaldada por el VAR y, posteriormente, con la difusión de videos en redes sociales por tomas claras de aficionados desde la tribuna, se puede confirmar que el esférico traspasó completamente la raya.

Lo que realmente genera indignación es el foco desigual y tendencioso de gran parte de la prensa del interior del país, que pareció preocuparse únicamente por rebajar la anotación rojiblanca.

No asombra que en este país se enfrasquen en la jugada del autogol mientras ninguno habla de los penaltis claros que no le pitaron a Junior, como la sujeción evidente de Pestaña sobre Guillermo Paiva y la falta sobre José Enamorado, ambas en el área durante el primer tiempo, fueron dos acciones punibles que el VAR se negó a revisar

Si la jugada del autogol hubiera sido anulada y luego se confirmaba que sí fue gol, habríamos cerrado el juego con tres jugadas en las que los árbitros perjudicaron directamente al Junior y no había polémica nacional en el día de hoy.

En un cuadrangular apretado donde cada punto se defiende con uñas y dientes, Junior suma 4 unidades y se monta en el liderato del Grupo A. Esta posición, compartida con Nacional pero por encima gracias a los goles a favor, es el premio a la actitud y el carácter que el equipo ha mostrado en estas dos primeras jornadas, jugando incluso mejor que en gran parte de la fase regular.

La realidad es que Junior es líder por su esfuerzo y debe quedar claro algo: el penalti que no fue pitado es tan real como el gol que sí fue validado. En esa balanza, Junior sigue sumando y avanzando.

Por Víctor De La Hoz

Comunicador social y periodista en formación, de la Universidad Autónoma del Caribe. Aficionado de Junior, la selección Argentina y seguidor de Lionel Messi.

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