Que a Junior se le escapen los tres puntos en casa, que le remonten y se pierda el partido, se ha vuelto habitual, y eso es profundamente preocupante.
La derrota reciente no es un accidente, es el síntoma de una enfermedad crónica que afecta al equipo dirigido por Alfredo Arias. Junior no despliega un fútbol vistoso y convincente que ilusione con la anhelada estrella de fin de año. Ya está bueno que se le concedan triunfos así a los rivales, que obtengan puntos fáciles y se metan en la pelea de la liga a costa de la displicencia del equipo tiburón.
Que horrible costumbre del Junior de ‘revivir muertos’ en la liga. Esta tendencia se ha repetido ante equipos en crisis como Millonarios, América, Unión Magdalena y ahora, ante un Independiente Santa Fe desesperado por clasificar. Este resultado no solo sepultó las opciones del Junior de pelear por la ventaja deportiva en los cuadrangulares, sino que acrecentó las dudas sobre la capacidad del conjunto rojiblanco para afrontar esta instancia final.
El primer tiempo fue aceptable, daba la impresión de que se haría respetar la casa con la búsqueda del segundo tanto ante un noqueado Santa Fe, pero Chará no tuvo fortuna en el momento de la definición.
El segundo tiempo fue todo un desastre, la segunda mitad enseñó que no se puede vivir de la sensación que al llegar al área rival se puede hacer un gol y no se logra, no se aseguran partidos de esa manera y se le suma a esto, las fallas a la hora de defender que llevaron a recibir dos golazos del cuadro cardenal.
Los cambios de Arias no se entendieron como también es habitual, no es que los de afuera del banquillo queramos ser técnico ni que los hinchas se la sepan toda; lo que pasa es que se nota fácilmente que sus cambios casi siempre no mejoran al equipo; pero, la culpa no solo es del técnico, también de esos jugadores que no aprovechan las oportunidades que este equipo les permite de jugar y no exigirles como es debido
El sentimiento de frustración es profundo porque por proyectos y por dirigentes, esto es el resultado; recordemos la frase del señor Fuad Char sobre la elección del director técnico de Junior: ”Le preguntamos a la Inteligencia Artificial que nos recomendaba, y nos dijo que escogiéramos a Alfredo Arias“.
Agradezcamos que nuestro fútbol colombiano tiene un formato como los cuadrangulares para definir al campeón, de lo contrario, en una liga como el formato europeo, no se tendrían los 10 títulos de liga que se ostentan.
Finalmente, tras esta decimoctava fecha no se han podido solucionar los problemas defensivos y por esa razón se baja de puestos en la tabla, en donde se necesita 1 punto para clasificar matemáticamente. ¡Ponte pálido, Junior!

