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Junior, casi que no… pero sí | Por Víctor De La Hoz

Fotografía de Luis Fernando Muriel, delantero de Junior, celebrando el gol que marcó para darle el triunfo al 'Tiburón'.

Junior ganó cuando no había más margen. Sin sobrarle nada, con más tensión que claridad, pero con lo único que importaba: el resultado. Tres puntos que no se discuten, pero no eximen del análisis. Porque sí, en este momento del campeonato, sumar así también cuenta… y mucho.

El partido tuvo dos caras. En el primer tiempo, el equipo mostró intención, generó situaciones y jugó con una idea más clara aunque no en toda la primera mitad. Ahí aparece la influencia de Teófilo, que se mueve más como un ‘10’ que como un ‘9’ como figura en la alineación.

El ´29´ baja, se junta, pausa y ordena. No vive en el área, pero le da sentido a lo que pasa antes de llegar a ella, y con ese ritmo, le baja la ansiedad a un equipo que muchas veces juega acelerado, permitiendo a su vez que Junior encontrara mejores caminos pero sin la profundidad adecuada para convertir.

Pero como le ha pasado tantas veces, Junior no sostuvo esa versión. En el segundo tiempo, el partido se le fue desdibujando. Sin esa pausa que ofrece Teo cuando se retrasa, el equipo se volvió más directo, más predecible, y el rival empezó a crecer. Le generaron más, lo incomodaron más, y lo obligaron a jugar un tramo largo del partido desde la resistencia, con el uruguayo Mauro Silveira como la figura salvadora del equipo con importantes atajadas que permitieron el arco en cero.

Y en medio de todo ese embrollo de partido, apareció el gol de Luis Fernando Muriel, que venía en deuda con la red, volvió a decir presente. Esta vez de cabeza, ampliando un repertorio que ya había mostrado de penal, en movimiento y de tiro libre, pese a no estar aún en el físico esperado.

No fue el partido ideal, pero sí el necesario. Junior entendió que había que ganar como fuera, incluso cuando el juego no fluye como se quiere. Y eso, en este punto del campeonato, también suma, porque este triunfo no soluciona todo, pero cambia el panorama, acerca la clasificación, calma el entorno y le devuelve al equipo algo que venía perdiendo y que se recupera poco a poco y es la confianza.

Junior, casi que no… pero sí. Y a veces, en el fútbol, eso es más que suficiente para volver a creer y crecer.

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