Junior ganó en Bogotá, se recordó a sí mismo quién es: el vigente campeón del fútbol colombiano. En El Campin, escenario históricamente incómodo, en donde por 8 años no se ganaba, por eso se reconoce el volver a triunfar en la fría capital, jugando al buen futbol, mostrando el equipo que todos queremos ver, el que nos da gusto, el que juega para ganar, el que le gusta al barranquillero.
Porque sí, es apenas la jornada dos, pero hay triunfos que ordenan la casa, que apagan el primer conato de incendio que se pueda presentar, que logran carburar la máquina, y este partido fue uno de esos.
Después del golpe en la Superliga y del traspié en el debut liguero ante Tolima, el ambiente alrededor del Junior empezaba a llenarse de dudas prematuras, que con cabeza fría se fueron despejando y llenándose de paciencia para darle tiempo a encontrar la brújula al equipo en este campeonato; no quiere decir que ya está nuevamente el equipo listo para afrontar a cualquier rival pero mostró una actitud que en los 3 primeros partidos no presentó y ganar en Bogotá, lejos del Metropolitano y de la zona de confort, denotó que el equipo respondió con los aspectos que distinguen a los campeones: personalidad, actitud y fútbol.
A los 40 años, con gol y asistencia en la primera parte del partido, Teo volvió a dar una lección que reconforta a los que entienden el juego, la jerarquía no se entrena, se tiene. Don Teo, como en sus mejores noches, apareció cuando más se necesitaba en un equipo en fase de engranaje.
Hay tareas pendientes, como la toma de decisiones en el último cuarto de cancha que debe pulirse para no sufrir partidos que se tienen controlados, como el caso de Canchimbo que tiene para demostrar mucho más y crear sociedad en ataque. Sin embargo, ganarle a Millonarios en su patio, con la autoridad que se hizo anoche, silencia las críticas prematuras de algunos hinchas.
El actual monarca del fútbol colombiano ha reaccionado. Con orden e intensidad, el equipo rompió la mala racha y dejó claro que lo de la semana pasada fue solo un bache en el camino. Cesó la horrible noche en Bogotá, Junior sacó la casta, sacó el escudo y, sobre todo, sacó el fútbol. Ahí va el campeón…

