El fútbol suele ser un deporte de momentos, y anoche, el Junior de Barranquilla demostró que sabe golpear cuando la oportunidad se presenta. Fue una victoria 3-2 ante el Deportivo Pereira que se puede resumir bajo una premisa clara: misión y sueño cumplido. El “Tiburón” cumplió con el deber de sumar de a tres y sus figuras, Muriel y Barrios, cumplieron el anhelo de reencontrarse con una mejor versión, logrando convertir con el equipo de sus amores.
El cuadro barranquillero manejó el balón durante buena parte del juego y golpeó en los momentos justos para sostener un triunfo que por instantes parecía escaparse por errores que pudieron salir más caros.
No fue un partido redondo, pero sí uno que vuelve a dejar claro que este Junior sabe competir incluso cuando se incomoda, es lógico que hay mucho por mejorar, aunque nada mejor que hacerlo con tres puntos en la cuenta y siendo visitante, aunque algunos incrédulos duden del equipo cuando juega por fuera.
Junior le ganaba en el primer tiempo con autoridad a un Deportivo Pereira inofensivo, sin profundidad, ni sorpresa, ni con intención de hacer una jugada de ataque. Hubo orden táctico, control del ritmo y circulación de balón, sobre todo en los pases de Chará.
En el segundo tiempo el contexto cambió, Pereira entendió que debía arriesgar y lo hizo, adelantó líneas, forzó a errores, apretó zonas y obligó a Junior a replegarse más de lo previsto. En ese tramo del partido aparecieron las dudas defensivas, las desconcentraciones y esa sensación de fragilidad que, aunque no terminó costando el resultado, sí deja señales de alerta, porque se sufren goles en contra.
La diferencia, una vez más, es que Junior tiene jugadores que no necesitan dominar 90 minutos para decidir un partido, como Teo ante Millonarios en Bogotá o Muriel y Barrios ante Pereira, quienes lograron convertir y golpear ofensivamente cuando se pudo, gestionando ventajas con inteligencia.
Junior ganó bien, pero no ganó holgado. Sumó tres puntos valiosos fuera de casa, mostró recursos ofensivos y carácter para resistir, pero sigue en deuda en el equilibrio defensivo y en la intensidad sostenida. Hoy se aplaude el resultado y se deberá seguir teniendo paciencia para que mañana se trabaje por corregir esos detalles.

