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Victoria de alivio para Junior: una ligera calma para Arias

Fotografía de Teófilo Gutiérrez, delantero de Junior, celebrando su gol ante Bucaramanga.

En el fútbol, como en la vida, hay victorias que valen más por el mensaje que envían que por la estética del juego o el proceso para conseguirla. Junior volvió a meterse entre los ocho, pero más allá de la tabla, lo que deja este triunfo es una sensación distinta; la de un equipo que, sin deslumbrar, entendió lo que exigía este compromiso. No fue una exhibición, fue una respuesta, y en este momento del semestre, ese resultado es vital.

Junior fue un equipo cumplidor. Desde el pitazo inicial, el ´Tiburón´ entendió la urgencia de los tres puntos ante un rival incómodo como Bucaramanga. Asumió el riesgo lógico de ir al frente, mostrando un volumen de ataque interesante, aunque por momentos carente de esa profundidad punzante que solo otorga un «nueve» de área natural, y que pese a los nombres en ataque, no está ese goleador de buen físico de partido tras partido.

En esta ocasión, la responsabilidad del ataque recayó en Teófilo Gutiérrez, quien con su inteligencia habitual y su jerarquía, clarificó el panorama y, a sus 40 años, demostró que la lectura de juego sigue siendo su mejor aliada.

Hay que esperar que ese gol de Sarmiento llene de confianza a este muchacho y su aporte en cada partido sea cada vez superlativo. Anoche, más allá del gol, no había sido un partido redondo pero si mostró otra actitud al atreverse a pegarle al arco.

El ingreso de Luis Fernando Muriel sigue dejando una sensación agridulce, si bien Bucaramanga adelantando líneas, permitía denotar que la entrada en cancha de Muriel invitaba a pensar en espacios y transiciones rápidas. Era el escenario ideal; sin embargo, su respuesta en cancha no estuvo a la altura de lo que pedía el partido. Jugó a otro ritmo, desconectado de la urgencia del equipo y del momento.

En medio de la presión, de las dudas recientes y de la obligación de ganar que rodeaba al equipo, Junior entendió que no siempre se puede gustar, pero sí se debe responder. Ganó bien, sin sobrarle nada, pero sin pasar mayores sobresaltos ante un rival que venía siendo complicado.

No fue una noche para enamorarse del equipo, pero sí para reconocerle carácter y entender que el reto de Alfredo Arias será encontrar el equilibrio para que el equipo no se apague, porque volver a los ocho no es solo cuestión de puntos, es también recuperar la sensación de que se puede competir, y en este tramo del campeonato, eso puede ser el verdadero punto de partida.

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