El debut de Sebastián Viera en el banquillo vino con una carga emotiva innegable. El ídolo que luchó desde el arco y que ahora asume la táctica.
El banquillo de Junior cambió, se apeló al sentimentalismo de la hinchada, pero sobre el césped la estructura sigue mostrando las mismas fisuras de siempre, esas que terminan costando partidos.
El estreno de Sebastián Viera en la dirección técnica traía consigo una carga emotiva innegable. Se trata del ídolo que tantas batallas libró desde el arco y que ahora asumía el liderazgo táctico con la intención de sacudir a un plantel golpeado.
Sin embargo, la noche del sábado sirvió para confirmar una premisa dolorosa: ni con la llegada de Viera, ni aunque se sentara en el banquillo el entrenador de mayor renombre de la élite internacional, las falencias estructurales se corregirían por arte de magia si el colectivo carece de orden, concentración y solidez defensiva.
Junior necesitaba ganar. Han pasado 96 días —y contando— desde aquel último triunfo el 2 de junio de 2026 frente a Nacional, y esta mala racha parece no tener fin. Por eso, el 3-3 sabe a poco.
Es cierto que hubo reacción. Junior marcó primero, volvió a ponerse en partido y encontró el empate en el cierre gracias a Jesús Rivas. Pero también hubo demasiadas señales conocidas: Junior volvió a conceder espacios, volvió a sufrir en defensa y volvió a complicarse un partido que tenía la obligación de controlar.
Jaguares encontró tres goles, dos de ellos a través del juego aéreo, un aspecto que vuelve a pasarle factura al equipo tiburón. Por momentos, hizo ver vulnerable a un plantel que debería estar pensando en pelear por los primeros lugares y no en sobrevivir cada jornada.
Durante las últimas semanas se instaló una idea muy común en el fútbol: cuando los resultados no aparecen, se cambia al entrenador y se espera que todo se transforme inmediatamente. Pero el fútbol difícilmente funciona así.
Viera puede aportar liderazgo, conocimiento del club, carácter y una idea diferente, pero no puede borrar de un día para otro los errores colectivos que llevaron a Junior hasta esta situación.
Junior todavía tiene partidos pendientes y margen matemático para recuperarse. Lo que no tiene es tiempo para seguir regalando puntos y jugando un fútbol precario.












Deja una respuesta